Tras la derrota de Dirraquio

 No nos turbemos ni acobardemos por este mal suceso, antes contrapongamos tantas acciones gloriosas a una sola desgraciada, y esa no muy considerable, agradezcamos a la fortuna que puso toda Italia en nuestras manos sin derramar una gota de sangre; pacificamos las dos Españas defendidas por caudillos diestros, que se hicieron dueños de provincias fertilísimas; está fresca en la memoria cómo rodeados por todos lados salimos sanos y salvos.

Si acaece algún revés, conviene suplir con la industria la falta de fortuna. Lo que acaba de suceder es más capricho de ella que nuestra propia culpa; más ya fuese nuestra misma turbación, algún engaño o la fortuna lo que nos torció la victoria ya ganada, todos debemos esforzarnos en reparar las quiebras con mayor ánimo. Convirtamos pues, el mal en bien, como hicimos en Gergovia*, y los que antes huyeron de pelear, vayan ahora a presentar al enemigo la batalla.


Julio César


*Tras la derrota de Gergovia siguió la victoria en el sitio de Alesia. Luego de la derrota en Dirraquio siguió la victoria en Farsalia.

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