Sobre Los Romanos

  Aquel que se atreviera a desobedecer a Roma, las legiones invadirían su territorio, destruirían sus ciudades y aniquilarían a sus ejércitos. Tardarían más o menos en hacerlo, e incluso podrían sufrir algún revés en el proceso, pero al final lo conseguirían. Porque esos romanos no eran del todo humanos y no concebían que a veces debían negociar, retroceder, rendirse. No, esas palabras no entraban en su vocabulario.

El poder de Roma era tan grande y tan conocido que bastaba con que enviará a unos individuos ataviados con mantos de lana para que todo un ejercito diera media vuelta y se rindiera, como un perro apaleado.

Libro Roma Invicta de Javier Negrete

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